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Surgió en la primera mitad del siglo XX en América Latina, donde tiene más fuerza como movimiento, tanto desde políticas estatales como desde reclamos de poblaciones indígenas. En las últimas décadas, distintas iniciativas han conseguido que se reconozcan sus problemas y aportes, y que se protejan sus derechos a nivel nacional e internacional” 1 .
La pregunta nuclear es ¿cómo se lleva a cabo esa lucha y contra quién?, lo simbólico parece ser el arma más pertinente y el enemigo, los propios estados nacionales que han heredado estas etnias vencidas por el tiempo, el colonialismo, el olvido y las condiciones materiales paupérrimas a las que se les somete. ¿Son “buenas” las balas de lo simbólico para resistir?, son dos dimensiones distintas las que se enfrentan, el de las cosas y el de las ideas, las cosas son el Estado y todo lo que ello representa y el de las ideas es lo simbólico, entonces, ¿cuáles son esas ideas que el indigenismo utiliza como balas contra la dimensión concreta de las cosas?, y es el de la denuncia.
En especial, si esa denuncia dice que no debemos considerar pasado las atrocidades cometidas por la civilización contemporánea a los pueblos indígenas, sino que esta continua actualmente, es algo que no ha terminado. La selva sigue siendo talada, lo que provoca el desaparecer de microorganismos, animales, pájaros y diversidad botánica, flores y aves. Lo simbólico apela a la memoria, la lengua, en los cantos, denunciando el punto de vista que “ve” a los pueblos de las amazonas como salvajes, primitivos y atrasados, algo que no ha variado, por eso la negación o demonización a tales pueblos no son algo del pasado, sino una idea compartida por muchos dirigentes de los estados nacionales actuales.
Pero si se trata de luchar contra la discriminación, racismo, pobreza y violencia que enfrentan los pueblos originarios, hoy, ¿cómo hacerlo?, hoy se basa en la defensa territorial, pero ello depende del reconocimiento del opresor, porque sin ese reconocer, no se puede hacer nada, la exigencia de derechos colectivos (autonomía, propiedad de la tierra) otra vez dependa de la buena voluntad del opresor, además ¿porque lo concedería?, se podrá organizarse y movilizarse socialmente, tras la búsqueda de presión internacional.
Y en este punto en particular el caso de Milagro Sala es paradigmático para señalar la insuficiencia de tales acciones, pues” Diversos organismos de derechos humanos, entre ellos Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APH) y la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH), denunciaron irregularidades procesales y sostuvieron que Sala fue víctima de persecución política y judicial. La intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) fue determinante para que se le otorgara arresto domiciliario, fundamentalmente por razones de salud. Ese beneficio permitió, primero, que abandonara el encierro carcelario en Jujuy y, luego, que pudiera trasladarse a La Plata para recibir atención médica.” 2 , la dependencia hacia quienes poseen el poder 1 Por Marina Acebes, ¿Qué es el indigenismo?, en EOM, el orden mundial, en pág. web: https://elordenmundial.com/que-es-indigenismo/ (en línea) político del Estado es más que suficiente para mostrar la condición débil y “desigual” de esa lucha.
Y eso es la consecuencia de tratar con valores que manejan los intereses del dominador, lo que torna -desigual- el enfrentamiento, las armas y los jueces los proporcionan aquellos que provocan y dominan en los hechos y si el terreno internacional no les -es- favorable, desconozcan todas sus decisiones, el indigenismo es más que -insuficiente- para lograr un cambio de cosas. Paradojalmente su mayor fortaleza sea su mayor debilidad, ya que sus militantes son integrantes del mestizaje, con un discurso defensor de los indígenas, y tratar de integrarlos al modelo nacional al cual pertenecen, pero utilizando las bases conceptuales, legales y políticas del opresor.
Pero el indio no quiere ser ciudadano, él no concibe tal categoría, es ajena a su condición, no les interesa pertenecer a país alguno porque él ya es -tribu-, como tampoco quiera integración con otros que no sean ellos, por ello, es capital una fórmula que refracte al indigenismo y esa sea la del indianismo.
Juan Oviedo
SiGesellnoticias